Liderazgo neuronal: El liderazgo del s. XXI

17 07 2012

 Cada modelo económico siempre ha disfrutado de un estilo de liderazgo que ha permitido, con mayor o menor eficiencia, resolver las necesidades de dirigir organizaciones y personas. La historia nos cuenta que la sociedad ha vivido dos revoluciones sustentadas en innovaciones disruptivas:

      • La del Neolítico, con la aparición de la agricultura y del sedentarismo, y la
      • Industrial, con la aparición del vapor

La irrupción de las redes sociales está impulsando la tercera revolución[1]: la del conocimiento abierto, compartido, globalizado y, por ende, el de la inteligencia colectiva.

Ésta, fundamentada en la transparencia, en el compartir, en la coopetencia, en organizaciones abiertas, en la red, en las neuronas y NEURONAS y en PERSONAS: con actitudes y aptitudes como escuchar, conversar, emocionar, compartir el talento, el conocimiento y, fundamentalmente, comunicar, junto al cambio de paradigma en las organizaciones pone de manifiesto el agotamiento de los modelos de liderazgo tradicionales.

Antes de entrar en la definición de qué es lo que entiendo –y como defino- el liderazgo neuronal si quería subrayar el por qué el liderazgo del s. XXI, a diferencia de lo que opinan otros cólegas, no es el liderazgo distribuido. Como la RAE indica, distribuir, en su 1ª. Entrada, es Dividir algo entre varias personas, designando lo que a cada una corresponde, según voluntad, conveniencia, regla o derecho. Se puede inferir pues, a tenor de lo anterior, que se trata de un “liderazgo delegado” lo que implica una organización jerárquica no redárquica.

Y os preguntaréis … qué es el liderazgo neuronal.

La red -NEURONA- es un gran cerebro colectivo. A su vez, nuestro cerebro, basado en neuronas, se conecta, empatiza y colabora con otros cerebros produciéndose el efecto “simpatía”: Las neuronas se consolidan en NEURONAS.

El liderazgo neuronal nace al albor de la red, desde la red, para la red y por la red. Juega con la polisemia de neurona: Nuestras neuronas, a través de las dendritas, y mediante el axón, conectan con las NEURONAS de la red estimulándose cognitivamente. El liderazgo neuronal nos permite, en primer lugar, pues liderar nuestro proyecto: El personal. El profesional. El social. De ahí la componente interna. A su vez, el liderazgo neuronal, también nos permite liderar lo externo: la red.

Así pues, el liderazgo neuronal es aquel que, en primer lugar, permite liderar nuestra dimensión personal y profesional, nuestras neuronas, y, en segundo, potencia las redes o NEURONAS mediante los nodos de las mismas.

Ese es el reto: conciliar la neurona con la NEURONA. El liderazgo neuronal, cuyo núcleo es el Yo neuronal, con las diferentes órbitas: la primera, nuestra red de contactos. La segunda órbita es la de las organizaciones con las que, de una u otra forma, estamos conectados. Y así sucesivamente.

Os dejo con el video de TED Sebastian Seung: I am my connectome:  
Saludos,
Agustí Brañas
“La innovación consiste en preguntar por qué no y crear el por qué SÍ”

[1] La primera revolución: la del sedentarismo. La segunda, la industrial





Los costes de desinformación: los costes del s. XXI

16 11 2011

Hola,

La crisis económica en la que estamos inmersos está provocando profundos cambios en las personas –nosotr@s-, la sociedad y, por ende, en el mundo empresarial y directivo.

De hecho, podríamos apostillar que estamos viviendo el fin de una etapa y el comienzo de una nueva era. Esto es lo que lo hace verdaderamente atractivo y enriquecedor: el ser espectador y partícipe, en mayor o menor medida, de este cambio.

Voy a centrarme en el entorno de la dirección. La transparencia, la sostenibilidad y la vuelta a la senda de la humanización –que nunca debíamos haber abandonado-, en detrimento del viejo dogma de “maximizar beneficios”, son pilares del nuevo management.

Esta evolución/transformación ha supuesto la aparición de una nueva tipología de costes: “los costes de desinformación”.

Así, podemos encontrar dos tipos de costes de desinformación atendiendo al entorno en el que se originan:

  • Externos
  • Internos

La primera categoría, la de externos, responden al criterio de que las empresas son ciegas ante la ingente cantidad de información que hay disponible en internet, a la vez que sordas ante las “conversaciones” que se llevan a cabo en las redes sociales.

La segunda categoría, la de internos, cumplen los criterios de nula transparencia en las organizaciones y de que la información es poder. Por tanto, suelen encontrarse en su hábitat en aquellas empresas en que la opacidad es su modus operandi. Un ejemplo de esta tipología son los objetivos no compartidos, no porque no se compartan si no porque se desconocen.

¿Son conocedoras las organizaciones y sus directiv@s de su existencia? ¿Qué opináis?

Os dejo con dos videos: el primero, la canción de la fábula de los tres hermanos

y, el segundo, el video del primer contacto de los Toulambies con la llamada civilización.

Saludos,

Agustí Brañas





Los tres pilares de la innovación

20 05 2011

Hola a tod@s,

Francisco Alcaide, @falcaide, preguntaba para el #apdinnova: ¿La innovación tiene más de arte o de ciencia?… A esta interesante pregunta, servidor, aportó su modesto punto de vista: “ni de arte ni de ciencia. Lo tiene de respiración organizativa, económica y empresarial.

La respuesta venía orquestada en que, al igual que la respiración -respiramos de forma natural y automática-, la innovación debería ser el oxígeno que se respirará en las organizaciones dado que, sin éste, no hay supervivencia.

En esta línea, hace unos días apuntaba los tres vectores de la innovación: creer, crear y criar -de ahí el título de esta entrada-

CREER: Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado. <– Vector EMOCIONAL

CREAR: Producir o hacer o cambiar algo. En definitiva, dar a luz lo que hemos creído. <– Vector RACIONAL

CRIAR: Amamantar y alimentar la idea/proyecto/producto/servicio para que crezca y se haga mayor.

Os dejo con el video ¿Qué es innovación?, a la vez que con la pregunta: ¿Cuáles son vuestros tres pilares para la innovación?

Saludos,

Agustí Brañas





¿Emprendedor o asalariado? ¡Alea jacta est!

26 02 2010

Hola,

¿Salario o expectativa? ¿Confort o inseguridad? ¿Tranquilidad o Intranquilidad?. Estas dos últimas semanas he vivido una virulenta batalla interior. El inicio de las hostilidades fue la oferta laboral que me hizo un buen amigo mío. Os pongo en contexto. Veníamos hablando desde mayo de 2009; en las conversaciones, siempre me comentaba: “estoy pendiente de que me autoricen la contratación desde Dirección general”.

En paralelo, yo iba diseñando, modelando y construyendo mi proyecto personal sustentado en emociones, expectativas y realidades. Estaba iniciando ya mi actividad pre-comercial cuando recibí una llamada. Era mi amigo para decirme “¿recuerdas lo que habíamos hablado? Ahora estoy en disposición ya de hacerte la oferta“. ¡Cáspita! Y, ahora, ¿qué hago yo?.

De un lado, la seguridad de una nómina. De otro, motivación, compromiso, sueño, lucha y proyecto personal. En resumen, travesía del desierto. Le pedí tiempo para pensarlo. Lo he consultado hasta la saciedad con la almohada y con mi familia: “toma la decisión que creas oportuna”. ¿Otra vez por aquí? ¡Pero si ya lo hemos hablado 54 veces! Decídete de una vez pero déjame tranquila –me espeta la almohada-.  Os ahorro el resto.

Finalmente, le llamé el lunes 22. Me saltó el contestador. El martes me devolvió la llamada. Ya sabía para qué me llamaba así que no demoré el comunicarle la decisión: Te agradezco que me hayas hecho la propuesta para incorporarme. Al final, tras meditarlo una y mil veces, he decidido que no voy a aceptar la oferta. Voy a arrancar mi proyecto personal. En caso de no hacerlo, siempre tendría la duda de ¿qué habría pasado si lo hubiera hecho? Sé que habrán personas que no lo entiendan. Es una decisión personal. Medida. Valorada. Consensuada. En definitiva, es mi decisión. Sólo el tiempo dirá si fue una decisión acertada o no. Hoy, para mí, lo es.

Y tú, ¿qué decisión habrías tomado?.

Saludos,

Agustí Brañas

P.D.

Cristaliza tus metas. Elabora un plan para alcanzarlas. Fíjate una fecha límite. Entonces, con suprema confianza, lleva adelante tu proyecto. Paul J. Meyer





Los costes emocionales (III): La manzana podrida

5 10 2009

manzana_podridaLeo en el blog de Juan Carrión, la entrada de “Empresas depredadoras y Calidad de vida”, en las que enumera algunas de las consecuencias que identifica Melamed en su libro “Empresas depredadoras”. Esta entrada me sirve para continuar profundizando en los costes emocionales.

Uno de mis mejores amigos es Ingeniero Agrónomo. Siempre le ha llamado la atención el interés y atracción que muestro hacia el sector primario y, particularmente, hacia la Agricultura ya que, ésta, nos ofrece excelentes ejemplos que son totalmente extrapolables al mundo económico y/o empresarial.

Cuando en un manzano hay una fruta que está podrida o que se está empezando a podrir, hay que actuar rápidamente. ¿Cómo? Hay que analizar el problema para ver si está focalizado únicamente en esa pieza o si, por el contrario, el problema se ha extendido a otras manzanas próximas y hay que cortar toda la rama.

En la empresa, a menudo, l@s directiv@s son cieg@s ante estas primeras señales de amenazas en el manzano. Cuando se dan cuenta, y las empiezan a tomar en consideración, en algunos casos, ya es demasiado tarde. ¿Por qué? Porque el talento de la organización ya ha comenzado la tocata y fuga.

¿Será que la agricultura escucha activamente más que la Dirección? ¿Qué opináis?

Saludos,
Agustí Brañas





Liderazgo: ¿Emocional o Racional?

17 08 2009

rb-latok-3-2Hace unos días, Óscar Pérez, un excelente alpinista, escalando el Latok II, una de las montañas más difíciles y ariscas del mundo, sufrió un grave accidente. Este desgraciado hecho, me da pie para analizarlo desde el punto de vista del liderazgo emocional o racional.

Se montó, en tiempo récord, el mejor equipo para acudir al rescate. ¿Competencias? Experiencia, conocimiento, habilidades, aptitudes y, sobre todo, el aspecto emocional fueron algunas de las palancas para acudir en su ayuda.

Luchaban contra el reloj: condiciones climatológicas adversas y el estado de salud -desconocido- de Óscar Pérez.

Finalmente, ayer por la noche se tomó la decisión de abandonar el rescate. Una decisión racional, basada en medir el riesgo de poner en peligro el grupo de rescate frente a la decisión emocional de continuar.

¿Liderazgo emocional o racional? ¿Vida o muerte? ¿Dónde está la frontera?

¿Qué opináis?

Saludos,

Agustí Brañas








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