Tú puedes ser el próximo Víctor … ¿eres consciente?

7 04 2015

1173948358Hace un par de semanas Víctor¹, un buen amigo mío, me llamó para darme una grata nueva: había encontrado, tras un largo periodo en el paro, trabajo. Irradiaba felicidad y se le notaba ya que, a la menor oportunidad, lo proclamaba a los cuatro vientos. Quedamos para vernos y celebrarlo.

Cuando llegué al bar en el que habíamos quedado, vi que su rictus era serio y que denotaba preocupación.

Sus buenas tardes fueron: “Vuelvo a estar en el paro²”. Juro que si me pinchan en ese momento no me sacan ni una gota de sangre. Aún con la respiración acelerada por el impacto de semejante noticia –no habían pasado ni siquiera dos semanas desde su incorporación- atiné a preguntarle: Víctor, ¿Qué ha pasado?.

Con voz grave, me dijo: “No lo sé” Y empezó a contarme ese surrealista episodio. “El día de los hechos me llamaron desde recursos humanos para que acudiera a las oficinas centrales. Me hicieron pasar a una sala y esperar. Transcurridos unos minutos, llegó alguien de RR.HH. con la carta de finalización de contrato para que la firmara. ¿Por qué? La razón – si se puede llamar de alguna manera- que me dieron fue: “El cliente nos ha hecho saber que tu perfil no se adecúa a lo que necesita” “Pero si no he tenido tiempo, ni siquiera, de calentar la silla”. N.del E. Víctor desgranó, meticulosamente, todo lo que le había sucedido durante esas escasas dos semanas. Y doy fe que, lo que me contó, fue todo un manual de lo que no debe ser un proceso de aterrizaje.

Si tuviera que resaltar algún valor y/o competencia de Víctor, destacaría, por encima de todo, tres:

  • Su Actitud positiva y optimista por naturaleza. Recuerdo alguno de los whatsapps suyos que recibí esos días: “I go, I go … al curro a trabajar”
  • Su Valentía. Hace tiempo que profesionalmente no se dedica al trabajo que había encontrado pero eso no ha sido óbice para sentirse preparado para llevarlo a cabo
  • Su Fuerza de voluntad. Una vez me contó que, en la facultad, había tenido que asistir a clases particulares de una asignatura porque no podía ir a clase. Iba junto a dos amigos suyos. Únicamente uno aprobó. ¿Sabéis quién?

A lo largo de la conversación –de hecho, casi un monólogo- no supe que decirle. Sólo escucharle y, de vez en cuando, asentir con la cabeza. Le pedí plasmar lo que le había pasado en un post y me autorizó a escribir y compartir lo que le había acaecido.

Cuando nos despedimos me agradeció que le hubiera escuchado. Mientras se alejaba, cabizbajo y pensativo ante el complicado porvenir que se le venía nuevamente encima, una idea retronaba en mi cabeza … ¿nos estaremos volviendo todos locos³?

¿Eres consciente que tú puedes ser el próximo Víctor?

Saludos,

Agustí

[1] Víctor tiene 51 años, es Licenciado superior y atesora un gran capital experiencial fruto de su dilatada carrera profesional.

[2] Fuente: http://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=4084

[3]El anterior “propietario” de la mesa que había ocupado no duró ni un mes.





¿Innovación abierta o, simplemente, fertilización?

25 05 2014

Hola,

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Esta mañana leía el interesante artículo de Xavier Ferràs “La innovación abierta” en LA VANGUARDIA. Poco después, y mientras paseaba entre paneras hortofrutículas -la foto es un excelente ejemplo-, me vino a la cabeza un esbozo de lo que podría dar lugar a una entrada en el blog focalizada en ello. Os preguntaréis … ¿Qué tienen -o pueden tener- en común la innovación abierta y la agricultura? ¿Hay algún nexo?

La innovación abierta, término acuñado por Henry Chesbrough, es una nueva estrategia de innovación bajo la cual las empresas van más allá de los límites internos de su organización y donde la cooperación con profesionales externos pasa a tener un papel fundamental.

La fertilización, según la RAE, es disponer la tierra para que dé más fruto. Si analizamos con detenimiento ambas definiciones vemos que ambas comparten el fin: ayudar a mejorar. Ya sea la organización o la cosecha.

Sin embargo, hay un matiz. Aquellas organizaciones que no cambien y devengan permeables -se fertilicen- entrarán en una fase de barbecho, proceso en el que la tierra se deja sin sembrar o cultivar durante uno o varios ciclos vegetativos. En el caso de la agricultura, sin duda, para mejorar. En el caso de la organización, para empeorar o, incluso, para su desaparición. Hace unos meses, conversando en twitter con Ana María Llopis sobre innovación, le decía: La más importante no requiere inversión. Requiere actitud: Abrir la ventana y renovar el aire.”

Os dejo con una frase de Aristóteles: “La naturaleza nada hace en vano” y una reflexión en abierto: si ya los antiguos sabios griegos lo sabían … ¿lo sabremos nosotr@s? ¿Y l@s directiv@s? ¿Abrimos la ventana y renovamos el aire de la organización? Seguro que la fertilizaremos y la cosecha mejorará …

Feliz semana,

Agustí Brañas

 

 

 





El miedo al miedo: ¿Un miedo consciente o inconsciente?

15 12 2013

lobo3Hace unos días leía, vía @juanatalavera y @aliciapomares, una interesantísima reflexión sobre “Las cinco cosas que lamentamos en nuestro lecho de muerte”. Fruto de la misma, empecé a cocinar este post.

Esas cinco cosas tienen el triste honor de compartir el mismo ADN: el miedo.

A menudo, escucho hablar sobre él y como nos afecta en nuestra vida. Es habitual oír frases similares a “Qué si no he tomado esta decisión por miedo a … “ o “No me he atrevido por … “ o, más coloquialmente, “por el que dirán …”.

Pero … ¿Qué es el miedo? ¿Qué nos provoca miedo? ¿Y cuáles son las consecuencias de someterse al yugo del miedo? El miedo es una emoción primaria que se da ante una situación de peligro real o imaginaria. Voy a centrarme en la parte que hace referencia al apartado psicológico. Ese miedo interno, intangible, invisible y que, sin embargo, es un muro mental y emocional que nos bloquea. Un muro, en muchos casos, infranqueable y que, por más que nos empeñemos en pensar lo contrario, es inexistente.

El miedo nos atenaza, acongoja y atemoriza impidiéndonos actuar y mostrarnos como, en realidad[1], somos o, más allá, desearíamos ser. En algunos contextos, incluso, lo podríamos categorizar como sinónimo de hipocresía. Una hipocresía personal que redunda en todos los ámbitos: personal, familiar, social y profesional.

c96d310824f8478a171a83a2468e187cEsta mañana, mientras disfrutaba del silencio del bosque y Tim, mi noble compañero de su paseo matinal, capturé esta fotografía y pensé esta frase: La vida es aquello que pasea entre lágrimas y sonrisas. Tú decides el GR que tomas.

Mandela lo plasmó en una de, para mi, las mejores citas que nunca se han acuñado:  “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.“. Parafraseándolo, y en el contexto de esta reflexión, “Son el amo de mi destino, son el capitán de mi alma

¿Y tú? ¿Escuchas al miedo o lo ninguneas?

Os dejo con el cuento de Juan sin miedo


[1] Las personas dicen que pueden cambiar. No es cierto. Los cambios que experimentamos simplemente responden a que “a largo plazo todo el mundo se muestra tal y como es en realidad





El lenguaje: ¿Coste de oportunidad de los directivos?

17 11 2013

Beautiful-Birds-beautiful-nature-23813827-1600-1200Hace unos días, mientras mantenía una distendida e interesante conversación, surgió un debate:  ¿Razonar o convencer? A tenor de la misma, decidí que mi siguiente post versaría sobre ese contraste etimológico. ¿Qué término era el que mejor se ajustaba al entorno de empresa abierta ó 2.0? o ¿El que podría contextualizar uno de los vectores de “liderar personas o equipos en organizaciones que se apalancan en el talento”?

Hoy, mientras disfruto de un día lluvioso, de buena música en spotify –John Coltrane– y de un café negro y humeante la musa me ha venido a visitar y me ha preguntado ¿Por qué no te sientas a escribir? Así que he desempolvado la pluma y he aquí el resultado … ¿Razonar o convencer? ¿Liderar o gestionar? ¿Amar o querer?

Vaya por delante que, como en casi todo, no hay una única solución. Así que, para aquell@s que esperaban encontrar la pócima mágica, ya os avanzo que no la hay. Hay tantas alternativas como personas existen. Permitidme que me apoye en la RAE.

convencer.(Del lat. convincĕre).

1. tr. Incitar, mover con razones a alguien a hacer algo o a mudar de dictamen o de comportamiento. U. t. c. prnl.

2. tr. Probar algo de manera que racionalmente no se pueda negar.

razonar.

1. intr. Discurrir, ordenando ideas en la mente para llegar a una conclusión. Antes de decidirte, razona un poco.

2. intr. Hablar dando razones para probar algo. No razonó nada de lo expuesto.

3. tr. Exponer, aducir las razones o documentos en que se apoyan dictámenes, cuentas, etc.

El significado de ambos términos son muy similares; sin embargo, si profundizamos veremos que hay una sutil diferencia cualitativa: convencer es incitar a alguien a hacer algo. Eufemísticamente, en el ámbito directivo: “tienes que hacer esto por que yo lo digo o a ti no te pagan por pensar sino por hacer”. Razonar es conversar dando y escuchando razones para decidir algo. En definitiva, aunque la responsabilidad última de un directiv@ es decidir –y asumir el coste de su decisiónrazonar es consensuar para decidir convencidamente. Convencidamente en términos de interiorizar, compartir y hacer sentir activamente esa decisión como parte integrante del grupo.

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Así pues, liderazgo, más allá de definiciones tradicionales, es sumar voluntades, actitudes y aptitudes para alcanzar un hito/objetivo común compartido. Y, para ello, qué mejor que razonar y no convencer en sentido estricto.

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El vector bajo el que se vertebra la característica social del liderazgo –y que nos permite socializar con el grupo- es el lenguaje: bien sea verbal, bien escrito.


Personalmente, apuesto por razonar. Me gusta más. El final, está claro, es convencer … pero convencer de una forma abierta, sensual, escuchada y compartida … por qué de eso va lo del 2.0 ¿o no? ¿Qué opinas?

Os dejo con dos gemas de Pepe de la Peña, @sandopen, sobre el lenguaje …

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y con el video de “El valor de las palabras” 





La libertad … ¿una puerta imaginaria?

9 04 2013

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Recuerdo, hace unos meses, un vuelo Barcelona – Madrid. En el mismo, tuve oportunidad <permitirme el eufemismo> de “gozar” de un viajero tóxico. Al principio, me hizo gracia y lo encontré hasta divertido. Cuando ya estaba a la altura de Tarragona, empezaba a estar cansado. A la altura de Zaragoza, ya había pulsado el interruptor para pedir un gelocatil a un amable TCP pues, mi cabeza, estaba a punto de estallar del dolor que me había provocado semejante individuo.

No hace falta decir que su conversación –por llamarla de alguna manera- versaba sobre lo “quemado” que estaba y sobre lo que “opinaba” de su jefe. Él estaba preso en una cárcel.

Este hecho –por desgracia, más habitual de lo que nos creemos- me hizo reflexionar: ¿Qué es la libertad? ¿Un sueño? ¿Una barrera? ¿Una ilusión? ¿Una utopía? ¿Una emoción? ¿Una alegría? ¿Un despertar? ¿Una prisión? ¿Una alquimia? Libertad es … el capital emocional del corazón … eso es libertad. La llave que abre la puerta a un mundo desconocido y que, su desconocimiento -el pensamiento racional-, nos la cierra. Es una puerta imaginaria … que sólo existe en nuestra mente … Libertad es disfrutar. Libertad es sentir. Libertad es decidir. Libertad es vibrar. Libertad es reír. Libertad, en definitiva, es sentirse a gusto con uno mismo.

Contemplando este video advierto lo que es disfrutar y pasárselo bien trabajando … aunque, como ya apuntaba Confucio, “Trabaja en lo que te gusta y nunca tendrás que trabajar” o, mejor, Vive VIVIENDO y nunca estarás pres@ … ¡NUNCA!.

Sólo nosotros tenemos la llave que abre esa puerta imaginaria … ¿O real? ¿Cuál creéis que era su cárcel? ¿Él? ¿Su trabajo? ¿Su jefe? ¿Abriría esa puerta? ¿Abrimos la puerta?

Saludos,

Agustí Brañas

La sonrisa es el libro del corazón.

PD. Su conversación fue explícita mencionando nombres, empresa, etc.





Liderazgo neuronal: El liderazgo del s. XXI

17 07 2012

 Cada modelo económico siempre ha disfrutado de un estilo de liderazgo que ha permitido, con mayor o menor eficiencia, resolver las necesidades de dirigir organizaciones y personas. La historia nos cuenta que la sociedad ha vivido dos revoluciones sustentadas en innovaciones disruptivas:

      • La del Neolítico, con la aparición de la agricultura y del sedentarismo, y la
      • Industrial, con la aparición del vapor

La irrupción de las redes sociales está impulsando la tercera revolución[1]: la del conocimiento abierto, compartido, globalizado y, por ende, el de la inteligencia colectiva.

Ésta, fundamentada en la transparencia, en el compartir, en la coopetencia, en organizaciones abiertas, en la red, en las neuronas y NEURONAS y en PERSONAS: con actitudes y aptitudes como escuchar, conversar, emocionar, compartir el talento, el conocimiento y, fundamentalmente, comunicar, junto al cambio de paradigma en las organizaciones pone de manifiesto el agotamiento de los modelos de liderazgo tradicionales.

Antes de entrar en la definición de qué es lo que entiendo –y como defino- el liderazgo neuronal si quería subrayar el por qué el liderazgo del s. XXI, a diferencia de lo que opinan otros cólegas, no es el liderazgo distribuido. Como la RAE indica, distribuir, en su 1ª. Entrada, es Dividir algo entre varias personas, designando lo que a cada una corresponde, según voluntad, conveniencia, regla o derecho. Se puede inferir pues, a tenor de lo anterior, que se trata de un “liderazgo delegado” lo que implica una organización jerárquica no redárquica.

Y os preguntaréis … qué es el liderazgo neuronal.

La red –NEURONA– es un gran cerebro colectivo. A su vez, nuestro cerebro, basado en neuronas, se conecta, empatiza y colabora con otros cerebros produciéndose el efecto “simpatía”: Las neuronas se consolidan en NEURONAS.

El liderazgo neuronal nace al albor de la red, desde la red, para la red y por la red. Juega con la polisemia de neurona: Nuestras neuronas, a través de las dendritas, y mediante el axón, conectan con las NEURONAS de la red estimulándose cognitivamente. El liderazgo neuronal nos permite, en primer lugar, pues liderar nuestro proyecto: El personal. El profesional. El social. De ahí la componente interna. A su vez, el liderazgo neuronal, también nos permite liderar lo externo: la red.

Así pues, el liderazgo neuronal es aquel que, en primer lugar, permite liderar nuestra dimensión personal y profesional, nuestras neuronas, y, en segundo, potencia las redes o NEURONAS mediante los nodos de las mismas.

Ese es el reto: conciliar la neurona con la NEURONA. El liderazgo neuronal, cuyo núcleo es el Yo neuronal, con las diferentes órbitas: la primera, nuestra red de contactos. La segunda órbita es la de las organizaciones con las que, de una u otra forma, estamos conectados. Y así sucesivamente.

Os dejo con el video de TED Sebastian Seung: I am my connectome:  
Saludos,
Agustí Brañas
“La innovación consiste en preguntar por qué no y crear el por qué SÍ”

[1] La primera revolución: la del sedentarismo. La segunda, la industrial





La inteligencia de las emociones

5 01 2012

Hola a tod@s,

Ayer asistí a la emotiva ceremonia de despedida de Josep Julián. Le conocí una tarde de verano en el primer cavaandtweets al que iba asistir. Estaba sentado junto a Pedro Rojas, seniormanager, conversando amigablemente. Allí nació nuestra amistad. Sirvan estas modestas palabras como homenaje a Josep.

Llegamos emocionados por el universo que deberemos explorar.

Marchamos emocionados ante lo que nos queda por descubrir.
Entre medio, la vida y aquellos que nos ayudan a sentirla intensamente…
Josep Julián fue nuestro Maestro de las Emociones y emocionados le recordaremos desde nuestra Nube Emocional.”

Te invito a que entres en su blog, LA INTELIGENCIA DE LAS EMOCIONES. Estoy convencido que te va a gustar.

Un abrazo,

Agustí Brañas

P.D.

Os dejo con una de las canciones que sonaron en su despedida: “Em dones força”

 

 

 








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