Lágrimas agrias …

26 04 2010

Querida Paz,

Esta mañana, mis mellizas se han ido de colonias. Llegada esta época primaveral, es práctica habitual que l@s estudiantes disfruten de unos días de asueto con sus compañer@s de curso. Este hecho no tiene nada de especial más allá del ritual de preparar las mochilas y los propios nervios de la noche anterior.

Te cuento. Cuando ya el autocar había iniciado la marcha, una compañera suya venía sollozando. Le hemos preguntado si le pasaba algo y si se encontraba bien. No ha podido responder. Se ha abrazado a mi mujer y ha roto a llorar desconsoladamente.

La razón era que no había podido ir de colonias con sus amigas por, según lo que nos ha comentado, las “malas notas” que estaba sacando. Yo no entro a valorar si es justa o no la decisión pues el ser padres implica una responsabilidad y una dificultad en la propia tarea de educar que, en la inmensa mayoría de oportunidades, no es entendida por nuestr@s hij@s.

Ahora bien, la decisión de no permitirle ir de colonias, ¿Servirá como revulsivo? O, por contra, ¿Se volverá como un boomerang hacia ell@s? Desde luego, no me hubiera gustado encontrarme en la tesitura de tener que decidir si iba o no iba.

¿Le hubierais permitido ir de colonias? ¿Qué opináis?

Saludos,

Agustí Brañas


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15 responses

26 04 2010
jmraventos

Amigo Agustín:
Tengo dos hijos ya creciditos y el dilema que planteas se me presentó hace muchos años en numerosas ocasiones.
Quizás porque en mi infancia los castigos eran la norma (soy de la generación de “la letra con la sangre entra”), aprendí que, por lo menos en mi caso, no servian para otra cosa que para provocarme rabia y rechazo, todo lo contrario de lo que pretendían.
Con mis hijos opté por una educación diferente, basada en enseñarles desde muy pequeños a ser responsables con sus deberes y obligaciones. Eso suena muy bonito, pero debo reconocer que en mas de una ocasión estuve tentado de echar mano de los castigos.
Creo que la educación no puede nunca ser coercitiva sino basada en la ayuda y la confianza.
La verdad es que no me ha ido mal. Actualemente mis hijos se ganan la vida dignamente y son personas resposables.
Nunca los dejé sin colonias, aunque en mas de una ocasión tuve motivos para hacerlo.
Un abrazo.

26 04 2010
manuel granada

La pregunta que los padres tienen que contestarse es : ¿qué hará la niña durante los dia que sus compañeros estén de colonias?
aburrirse?
ayuda en pequeños trabajos domésticos?
esudiar sola en casa?.
Mi experiencia en gestión de personas siempre me ha enseñado que cuando se explican las cosas los resultados mejoran (unas veces mas y otras menos), mi experiencia como padre, ya es harina de otro costal.
un saludo

26 04 2010
Paz Garde

Querido Agustí,
Yo tampoco quiero entrar a valorar si es justa o no la decisión, para eso tendríamos que tener mucha más información.
Primero te contesto como madre.
Yo soy de carácter conciliador, por lo que busco llegar a acuerdos antes de prohibir. En este caso hubiera tratado de encontrar una solución negociada del estilo:
– A partir de hoy y hasta final de curso todos los días me enseñas los deberes y me das las lecciones. Si cumples tu parte del trato podrás asistir a las actividades extras si no cumples con tu obligación, no cumpleaños, no actividades, no colonias …
Creo que en la tarea de educar está la obligación de decir NO cuando entendemos que esta es la mejor respuesta para el bien de nuestros hijos, aunque el decir “NO” nos duela en el alma.

Ahora como coach para Jóvenes:

Pregunta a tu hijo:

¿Cuáles son los resultados académicos que le gustaría conseguir?
La mayoría de los jóvenes frente a esta pregunta desean sacar buenas notas.

Coge papel y bolígrafo y anota “como si se trataran de los objetivos de ventas de una empresa”
Matemáticas un: ¿?
Lengua un: ¿?
Conocimiento del medio un:¿ ?
………… y así con cada una de las asignaturas
Una vez que tenemos nuestros objetivos bien fijados tenemos que trazar “un PLAN” realista.
¿Qué vas a hacer?
¿Cómo lo harás?
¿Cuándo?
¿Dónde?
¿Qué tipo de controles periódicos sería bueno establecer para asegurarnos de conseguir nuestros objetivos?
¿Qué ayuda necesitas?
¿Con que te vas a premiar cuando consigas tus objetivos?

Si el joven se ilusiona por conseguir sus objetivos estará motivado para hacer el esfuerzo que requiere seguir un plan de acción.
Si el joven está enfadado, desmotivado o desilusionado es muy probable que no quiera hacer ningún esfuerzo.

Un fuerte abrazo y muchas gracias por invitarme a tú blog.

26 04 2010
Xeli

Bueno yo soy mami y maestra …
Si se ha de castigar por las malas notas no creo que la solución sea impedir vivir una experiencia tan maravillosa como son las colonias.
Hay maneras de educar sin “la letra con sangre entra”.
Por mucho que deje a la niña sin colonias no obtendrá que ella saque buenas notas. La pequeña puede rebotarse de tal manera que eso haga que empeore la situación.
Como ya he dicho antes hay diferentes maneras de digerir esta situación, y un castigo de esa índole no creo que sea la solución.

26 04 2010
Juana

Mi experiencia como madre es que si les ayudas, si les escuchas, si les apoyas y ellos pueden, tiran para adelante.
No es que nosotros seamos un ejemplo en este caso, a mi hija he tenido que animarla a salir, ella nunca ha querido ir a ningún sitio, esta semana es la primera vez que se ha ido fuera, a Italia con sus compañeros de clase, tiene 15 años.
Cada muchacho es un mundo y cada familia un Universo, no me encuentro capacitada para juzgar nada.
Lo de los “castigos” no es ni mi estilo ni siquiera fue el de mis padres, me he criado en un mundo muy permisivo.

26 04 2010
Reina

He leído tu entrada, me he parado a pensar en lo que yo haría y he decido bastante rápido… Después he leído los comentarios.

Lo primero que he pensado: un planteamiento inverso, es decir, “si sacas buenas notas, eres educado y respetuoso con tus compañeros, tus profesores y tus padres- algo básico- vas de colonias”. Así se lo planteo a mi hijo; generalmente hablamos y trato de hacerle comprender que las actitudes que le pedimos son básicas en la vida y forman parte de su educación. Él responde bien al diálogo y casi nunca tengo que acudir a castigos que entiendo contraproducentes y revulsivos (más aún en adolescentes-todavía no ha llegado).

No soy amiga de castigos, sin embargo creo que nuestros hijos necesitan unos límites muy claros y muy concretos. No sé que haría en una situación límite en la que él “pasara” de todo y no hiciera ni caso.

Sí creo que con diálogo previo llegar a esa situación límite es más difícil y también creo en los planteamientos positivos: en vez de castigo, premio. No sé si me explico bien…

De momento, mi hijo va de colonias la semana que viene y estamos felices los dos.

Gracias por la entrada y la reflexión

26 04 2010
Albert Riba

Apreciado Agustin

No soy padre pero si hijo y en la educación me han dado mus padres han combinado:

-educación para evolucion siempre con estimulos positivos, dar zanahorias y no cactus

-potenciar la relacion humana con los compañeros y por eso siempree han enviado a colonias😉

– hablar y razonar es mejor

En resumen. .. construir es mejor k destrozar

http://Www.AlbertRiba.com

26 04 2010
José Miguel Bolívar

Interesante tema, Agustí. En mi caso, nunca castigaría por malas notas. Mis hijas saben que las notas no me importan. Son un efecto colateral que suele correlacionar, y no siempre ni necesariamente, con haber aprendido determinados conocimientos de dudosa utilidad práctica futura. Sí podría castigarlas por no haber cumplido con sus responsabilidades: atender en clase, hacer las tareas e intentar aprender todo lo posible.
No conozco bien los detalles del caso que comentas y por tanto no me atrevo a emitir un juicio, pero en principio no le veo demasiada utilidad al castigo aplicado y sí muchos riesgos.

27 04 2010
Esther Gómez

Yo sí confío en los castigos, pero me los pienso mucho. El otro día, la profe de mi hijo mayor me dijo que el niño llevaba unos días portándose mal, no atendiendo y molestando. No es habitual en él y quiso comentármelo. Enseguida hablé con mi hijo y tuve que castigarlo. Me preguntó si podía leer el libro que tanto le gustaba y que compré el día de Sant Jordi. Yo le dije que nunca le castigaría con dejar de leer. Y ahí incluyo las convivencias. Entiendo que no sólo es un tiempo divertido que van a pasar, sino que les va a enseñar algo muy importante “convivir con más personas aparte de su familia” (por poner un ejemplo).
Con esto quiero decir que poner un castigo debe hacerse pensando muy bien a qué lo castigas, tiene que ser algo que no le perjudique, pero sí que le haga reflexionar.
No sé, es una opinión. De todas formas cada niño es diferente, y hay que buscar la manera más adecuada para “captar” su atención.

27 04 2010
Tinta al Sol

Muy interesante la cuestión que planteas, aunque es difícil opinar sobre esto; habría que saber todas las circunstancias, quizás los padres ya le advirtieron que no iría si no mejoraba las notas, y los niños deben aprender que los actos tienen consecuencias.

Yo procuro siempre negociar, pero eso también es difícil porque si te pasas con las “zanahorias” tienes la sensación de hacerles funcionar a base de chantajes. Desgraciadamente en el cole de mi hijo mayor (4 años) usan mucho los premios y han terminado fomentando una competitividad innecesaria entre los niños.

Creo que lo mejor que se puede hacer es hablar mucho con ellos desde pequeños, e intentar que comprendan desde el principio por qué deben cumplir con sus tareas.

27 04 2010
Juan

Alguien dijo alguna vez que … “Cuando no tenia hijos, tenia 6 teorias sobre la educacion inteligente; ahora tengo hijos y ninguns teoria”.
Pienso que el castigo debe ser la ultima opcion y siempre consensuada entre mami y papi, y bien “cabilada”. Y sobre todo coherente con lo que se pretende corregir. Premiar en lugar de castigar siempre educa mejor … pero no siempre es posible … o no siempre he encontrado yo la manera.
B7s,
Juan

4 05 2010
Pepe Moral

Hay que ver, Agustí! complicado dilema el que planteas; tenía un profesor que decía que todo lo que se aprende en la gestión de recursos humanos es aplicable a tu vida familiar… no sé…
hay un grupo en Facebook de “Yo pertenecía a la generación NO NO: NO apruebas, NO sales”.
Comparto los comentarios de la mayoría en que no defienden la estrategia palo-zanahoria; además, el coste de no vivir ésa experiencia enriquecedora puede ser mayor que lo que aprende en el castigo; a fin de cuentas, salir de casa es un paso más en el aprendizaje hacia la independencia y las relaciones sociales.
Con todo, quiero decir que seguramente el revulsivo necesario tiene que ser coherente con la filosofía de la norma; en éste caso, no se pude castigar una falta de aprendizaje con algo que limita todavía más ése aprendizaje.
Complicada decisión, en cualquier caso; seguramente en nuestro día a día no nos damos los cinco minutos para pensar el comentario antes de actuar y tomar la decisión…
un saludo,
Pepe Moral

6 05 2010
curso habilidades directivas

interesante blog. Me parece un aporte importante para todos aquellos que tienen espíritu emprendedor y necesitan de estas habilidades para estrablecer sus propios negocios.

25 05 2010
Gloria del Río

Agustí, este dilema que nos planteas es más habitual de lo que parece, bien sea con colonias, excursiones, deportes, etc …. Me vienen recuerdos de mi época escolar. Yo jugaba en un equipo de baloncesto tenía por entonces 12 años, y los entrenamientos, partidos, torneos, eran para mí una forma de evadirme de los estudios y disfrutar con mis amigas y compañeras de equipo, nos esforzábamos, reíamos, nos enfadábamos cuando perdíamos, en fin… es el mejor recuerdo de esa época. Dos jugadoras del equipo, que no sacaban “buenas notas” eran castigadas por sus padres sin acudir a partidos ni a entrenamientos, algo que ocurría en cada evaluación.
Siempre he pensado y lo sigo haciendo, que el castigo debe ser proporcional al incumplimiento de la norma, pero sobre todo debe ser coherente. Por lo que estoy de acuerdo con Pepe Moral: no se puede castigar una falta de aprendizaje con algo que limita todavía más ése aprendizaje”.
Cuando advertimos a un hijo de cual será la consecuencia de no cumplir una responsabilidad o norma, debemos asegurarnos que dicha consecuencia esté en sintonía con nuestro estilo de educación.
“Creo” que nunca impondré un castigo a mis hijas que les prive de la experiencia de aprender a convivir y relacionarse con los demás.

8 06 2010
improvablog

El castigo da la medida de lo que consideramos importante. Si castigamos sin ir de colonias les estaremos transmitiendo que lo importante es ir de colonias. EN más deuna ocasión he castigado a mis hijos sin hacer los deberes, no habían hecho caso, el tiempo se les echaba encima y se tenían que ir a dormir. Asumid vosotros la responsabilidad de decirle a la profesora que no habéis hecho los deberes, asumid la responsabilidad de no haber aprendido lo que debíais. Hay que enseñarles a comprender como funciona la vida.

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