Los costes de desinformación: los costes del s. XXI

16 11 2011

Hola,

La crisis económica en la que estamos inmersos está provocando profundos cambios en las personas –nosotr@s-, la sociedad y, por ende, en el mundo empresarial y directivo.

De hecho, podríamos apostillar que estamos viviendo el fin de una etapa y el comienzo de una nueva era. Esto es lo que lo hace verdaderamente atractivo y enriquecedor: el ser espectador y partícipe, en mayor o menor medida, de este cambio.

Voy a centrarme en el entorno de la dirección. La transparencia, la sostenibilidad y la vuelta a la senda de la humanización –que nunca debíamos haber abandonado-, en detrimento del viejo dogma de “maximizar beneficios”, son pilares del nuevo management.

Esta evolución/transformación ha supuesto la aparición de una nueva tipología de costes: “los costes de desinformación”.

Así, podemos encontrar dos tipos de costes de desinformación atendiendo al entorno en el que se originan:

  • Externos
  • Internos

La primera categoría, la de externos, responden al criterio de que las empresas son ciegas ante la ingente cantidad de información que hay disponible en internet, a la vez que sordas ante las “conversaciones” que se llevan a cabo en las redes sociales.

La segunda categoría, la de internos, cumplen los criterios de nula transparencia en las organizaciones y de que la información es poder. Por tanto, suelen encontrarse en su hábitat en aquellas empresas en que la opacidad es su modus operandi. Un ejemplo de esta tipología son los objetivos no compartidos, no porque no se compartan si no porque se desconocen.

¿Son conocedoras las organizaciones y sus directiv@s de su existencia? ¿Qué opináis?

Os dejo con dos videos: el primero, la canción de la fábula de los tres hermanos

y, el segundo, el video del primer contacto de los Toulambies con la llamada civilización.

Saludos,

Agustí Brañas

About these ads

Acciones

Información

7 respuestas

17 11 2011
Jeroni Soler

Ver el video de los Tulambies de Papúa combinado con la sencillez y claridad de tus palabras: sin duda un buen momento de reflexión sobre los costes de la desinformación, que desgraciadamente ya se están transformando en “costes conocidos y dolorosos” (según comentan algunos directivos), es decir, costes económicos. Una desinformación siempre es un coste para las Organizaciones, pero cuando “sale a flote” en la Cuenta de Resultados, es que el coste se ha agravado. Buena lectura para directivos, sin duda. Felicitats Agustí!

17 11 2011
Fernando Fuster-Fabra Fdz.

Enhorabuena Agustí …. más claro, imposible. Comparto tu punto de vista enteramente. De hecho, en los seminarios sobre comunicación estratégica en empresa, he intentado sensibilizar los los directivos y mandos intermedios exactamente de lo que dices. Negar los costes de la desinformación en la ‘contabilidad global’ de la empresa es el camino seguro a la ineficacia y a su escasa competitividad. Así lo reflejé en mis 2 libros de 2007 para los seminarios.

17 11 2011
Manuel Granada

Buen post amigo Agustí.
Los errores de siempre, en distintos escenarios. De todas maneras, creo sinceramente que es precisamente AHORA un excelente momento para darle la vuelta a los prismáticos. Un abrazo.

17 11 2011
Ana

Sabemos que hay directivos capaces de “casi” todo para conseguir información. Sabemos también que muchos se mantienen en sus puestos precisamente por la información que guardan y celan. Me pregunto si este tipo de directivo será capaz de adaptarse.

Esperemos que, tanto empresarios como directivos, se conciencien y actúen con agilidad ante los cambios que tenemos encima.

Gracias por compartir este excelente post y un abrazo.

19 11 2011
Fernando López

Hola Agusti:
Se me había pasado este artículo y me parece magnífico. Estar desinformado o no permitir que la información fluya siempre tiene un coste, que en absoluto es oculto y suele saltar a la vista rápidamente. Como apunta Ana hay directivos que esconden o no permiten la información como “barrera de entrada” para su puesto y losa para la organización.
Un abrazo

20 11 2011
Fernando Fuster-Fabra Fdz.

En mis seminarios impartidos en los últimos 15 años había empleado un símil que los mandos/directivos comprendían enseguida. Los que mandan y recogen la información desde arriba y desde abajo son como unos filtros. Pueden dejar pasar el fluido (información) sin alterar, filtrando según conveniencia para un flujo más lento, retener algunos de los componentes con un filtro más tupido o bloquear totalmente el flujo. Eso funciona tanto en el flujo descendente como en el ascendente. Cuando hay prejuicios, los filtros se contaminan y mandan mensajes equivocados o evitan que llegue la información a los interesados.

1 12 2011
Antoni Montserrat

Entiendo que es una buena exposición, actualizada, de los costes de transacción que definió Coase en 1937. Por cierto, pone palos a las ruedas a la teoría convencional de las expectativas racionales.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 50 seguidores

%d personas les gusta esto: