¿Emprendedor o asalariado? ¡Alea jacta est!

26 02 2010

Hola,

¿Salario o expectativa? ¿Confort o inseguridad? ¿Tranquilidad o Intranquilidad?. Estas dos últimas semanas he vivido una virulenta batalla interior. El inicio de las hostilidades fue la oferta laboral que me hizo un buen amigo mío. Os pongo en contexto. Veníamos hablando desde mayo de 2009; en las conversaciones, siempre me comentaba: “estoy pendiente de que me autoricen la contratación desde Dirección general”.

En paralelo, yo iba diseñando, modelando y construyendo mi proyecto personal sustentado en emociones, expectativas y realidades. Estaba iniciando ya mi actividad pre-comercial cuando recibí una llamada. Era mi amigo para decirme “¿recuerdas lo que habíamos hablado? Ahora estoy en disposición ya de hacerte la oferta“. ¡Cáspita! Y, ahora, ¿qué hago yo?.

De un lado, la seguridad de una nómina. De otro, motivación, compromiso, sueño, lucha y proyecto personal. En resumen, travesía del desierto. Le pedí tiempo para pensarlo. Lo he consultado hasta la saciedad con la almohada y con mi familia: “toma la decisión que creas oportuna”. ¿Otra vez por aquí? ¡Pero si ya lo hemos hablado 54 veces! Decídete de una vez pero déjame tranquila –me espeta la almohada-.  Os ahorro el resto.

Finalmente, le llamé el lunes 22. Me saltó el contestador. El martes me devolvió la llamada. Ya sabía para qué me llamaba así que no demoré el comunicarle la decisión: Te agradezco que me hayas hecho la propuesta para incorporarme. Al final, tras meditarlo una y mil veces, he decidido que no voy a aceptar la oferta. Voy a arrancar mi proyecto personal. En caso de no hacerlo, siempre tendría la duda de ¿qué habría pasado si lo hubiera hecho? Sé que habrán personas que no lo entiendan. Es una decisión personal. Medida. Valorada. Consensuada. En definitiva, es mi decisión. Sólo el tiempo dirá si fue una decisión acertada o no. Hoy, para mí, lo es.

Y tú, ¿qué decisión habrías tomado?.

Saludos,

Agustí Brañas

P.D.

Cristaliza tus metas. Elabora un plan para alcanzarlas. Fíjate una fecha límite. Entonces, con suprema confianza, lleva adelante tu proyecto. Paul J. Meyer

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Los costes emocionales: Esos grandes desconocidos (II)

13 09 2009

Inicio esta segunda entrega del post agradeciendo, en primer lugar, las diferentes aportaciones y comentarios que, sobre la primera, habéis llevado a cabo. Particularmente, Luis, Astrid, Ferran y Miguel Ángel.

Algunas de estas aportaciones han abierto una nueva vía para su estudio que, inicialmente, yo no tenía prevista y que, próximamente, trataré.

equipo-sincronizadaRecordemos cuáles eran las competencias emocionales según el Dr. Daniel Goleman:

  • Autoconciencia
  • Autorregulación
  • Motivación
  • Empatía
  • Destrezas sociales

Me voy a centrar en las de Motivación: Impulso de logro, Compromiso, Iniciativa y Optimismo. Cuando una parte de la plantilla está desmotivada, ya sea por motivos endógenos o exógenos, la empresa sufre de costes emocionales.

¿Cómo resolverlo? El deporte es una inmejorable fuente de aprendizaje. La forma en la que suelen resolverlo es cambiando al entrenador. Ahora bien, la pregunta es ¿Cómo detectarlos?

Saludos,

Agustí Brañas

Continuará…