¿Innovación abierta o, simplemente, fertilización?

25 05 2014

Hola,

la foto-3

Esta mañana leía el interesante artículo de Xavier Ferràs “La innovación abierta” en LA VANGUARDIA. Poco después, y mientras paseaba entre paneras hortofrutículas -la foto es un excelente ejemplo-, me vino a la cabeza un esbozo de lo que podría dar lugar a una entrada en el blog focalizada en ello. Os preguntaréis … ¿Qué tienen -o pueden tener- en común la innovación abierta y la agricultura? ¿Hay algún nexo?

La innovación abierta, término acuñado por Henry Chesbrough, es una nueva estrategia de innovación bajo la cual las empresas van más allá de los límites internos de su organización y donde la cooperación con profesionales externos pasa a tener un papel fundamental.

La fertilización, según la RAE, es disponer la tierra para que dé más fruto. Si analizamos con detenimiento ambas definiciones vemos que ambas comparten el fin: ayudar a mejorar. Ya sea la organización o la cosecha.

Sin embargo, hay un matiz. Aquellas organizaciones que no cambien y devengan permeables -se fertilicen- entrarán en una fase de barbecho, proceso en el que la tierra se deja sin sembrar o cultivar durante uno o varios ciclos vegetativos. En el caso de la agricultura, sin duda, para mejorar. En el caso de la organización, para empeorar o, incluso, para su desaparición. Hace unos meses, conversando en twitter con Ana María Llopis sobre innovación, le decía: La más importante no requiere inversión. Requiere actitud: Abrir la ventana y renovar el aire.”

Os dejo con una frase de Aristóteles: “La naturaleza nada hace en vano” y una reflexión en abierto: si ya los antiguos sabios griegos lo sabían … ¿lo sabremos nosotr@s? ¿Y l@s directiv@s? ¿Abrimos la ventana y renovamos el aire de la organización? Seguro que la fertilizaremos y la cosecha mejorará …

Feliz semana,

Agustí Brañas

 

 

 





Ya estamos conectad@s. Y ahora, ¿qué?

2 11 2010

Hola a tod@s,

Hoy voy a iniciar un meme y se lo voy a transferir  a @fmlopez48@mcimino@marcapersonal y @antoniodomingo con la esperanza de que inicie un largo viaje por la red y  se detenga en cuantas más posadas mejor para compartir y enriquecerlo.

Recibimos invitaciones, las enviamos, las aceptamos y, en algunas oportunidades, las rechazamos. Sin embargo, hay tantos filtros/objetivos como usuarios interconectados hay en las diferentes redes sociales y todos tan lícitos como el primero. Me voy a centrar, por simplificación con la de Linkedin.

Básicamente, hay tres alternativas o formas de proceder:

  • Visión cortoplacista: Una vez aceptada, la persona con la que nos hemos conectado nos envía una presentación de a qué se dedica y qué es lo que ofrece
  • Visión a largo plazo: Aún por descubrir
  • Visión a medio plazo: Te pones en contacto, transcurrido un plazo razonable, con tu contacto para explorar posibles oportunidades de negocio y/o colaboraciones

Esnobismo, moda, realidad, aprendizaje o negocio son algunos de los objetivos por los que nos subimos al carro de las redes sociales. Sin embargo, parece que éste último, el de hacer negocio, sea el cuarto oscuro de las redes sociales.

El mundo de las redes sociales y, por ende, sus usuarios, estamos aprendiendo cada día acudiendo a clase. Es evidente que las primeras lecciones no deben ser las de llevar a cabo negocio sino las de cómo escuchar, conversar y participar en ellas. Ahora bien, el programa formativo debería incluirlas en el segundo trimestre del curso, y nosotros, como estudiantes aplicados, estudiarlas.

¿Qué lección tomaste y cuál es tu experiencia? Ya estamos conectad@s. Y ahora, ¿qué?

Saludos,

Agustí Brañas